Palabras del Consejero de la Judicatura Luis Jorge Parra Arceo en el CCIII Aniversario Luctuoso de Don Miguel Hidalgo y Costilla

Miércoles, 30 de julio de 2014

 

“… pena de muerte para Miguel Hidalgo por profesar y divulgar ideas exóticas, partidario de la revolución democrática francesa, por disolución social al pretender independizar a México del Imperio de España, en consecuencia: por traidor a la patria…”. Sentencia pronunciada por el tribunal militar el 26 de julio de 1811.

“…He aquí la rabia infernal desatada contra el cura de Dolores; he aquí una venganza cruel, meditada y calculada a sangre fría…"

 

La gesta histórica de don Miguel Hidalgo y Costilla, se ha convertido en el baluarte de la identidad nacional y en el símbolo ineludible de la Patria Mexicana.

Sabemos desde la infancia, que don Miguel Hidalgo es el héroe generoso apasionado en sus obras e ideales, es el líder digno y justo, a la altura de su tiempo, que al hacer replicar la Campana de Dolores como un símbolo del llamado a hombres y mujeres a la lucha por nuestra Independencia inició en ese acto, la visión de un humanista decidido a liberar a la patria del yugo de uno de los imperios en ese entonces más poderosos de la Tierra.

La Guerra de Independencia fue la vía para terminar con la opresión con la finalidad de lograr la paz, el imperio de la ley y la justicia. Esa voluntad se prolonga y se expresa en la seguridad de consolidar un país donde se garanticen los derechos fundamentales de todos los mexicanos.

Don Miguel Hidalgo pagó con su muerte, el haber destruido las cadenas de aquellos que se beneficiaban de un estado de injusticia. La impotencia de quienes no pudieron evitar el surgimiento del México independiente acabó con su vida, pero no pudieron desaparecer el espíritu libertario ni impedir su enorme legado.

Todos los mexicanos, sin importar el lugar que ocupemos en la sociedad, tenemos la responsabilidad de cumplir con la promesa surgida en Dolores, de que ésta, siempre será una Nación que permitirá a todos los que habiten en ella un futuro mejor y una progresiva calidad de vida.

En Yucatán, cumplimos con esta responsabilidad sin titubeos, nuestra Constitución y marco legal ordenan que sea un Estado de derecho, de respeto a las instituciones con apego a la ley y en pro del  bienestar social.

Hoy, los tres Poderes de nuestro Estado concurrimos a la ceremonia conmemorativa del aniversario luctuoso número 203, de don Miguel Hidalgo y Costilla. Lo hacemos en representación de nuestras instituciones, pero también a nombre de la sociedad de la que formamos parte, la cual es heredera y depositaria de la lucha de Hidalgo y de los fundadores de la Patria.

Aquí, ante el monumento en honor a Don Miguel Hidalgo y Costilla acudimos para renovar un compromiso  y así honrar y rendir un tributo de gratitud al hombre que dio inicio a la independencia de la Patria, y con ese espíritu cumpliremos con la Constitución y con sus principios con la finalidad de seguir avanzando hacia una cultura de legalidad y justicia en Yucatán, tal y como señalan las últimas reformas constitucionales que posicionan los derechos de las personas en el centro de la actividad estatal y como fin primordial del Estado.

Para concluir, solo puedo expresar que más allá de los discursos y las obras que se puedan escribir para recordar y perpetuar al héroe, existe la necesidad de hacerlo visible no en la tristeza de la derrota, sino en la redención que triunfa y  transforma a la Patria.

Preservar el compromiso de Miguel Hidalgo es tarea diaria, es quehacer cotidiano en cada uno de nuestros actos, por ello las palabras resultan vitales para repetir una y otra vez las virtudes, los valores y los ideales de aquellos hombres que como él, participaron en la lucha por un México independiente, con la certeza de que el legado de Don Miguel Hidalgo y Costilla vivirá en la memoria colectiva y que sus anhelos permanecerán consagrados en la Constitución y serán el impulso vital de nuestras convicciones.

¡Viva don Miguel Hidalgo y Costilla. Viva Yucatán. Viva México!

Imprimir