Palabras del juez de primera instancia en materia penal del Poder Judicial del Estado Luis Armando Mendoza Casanova en la ceremonia del LXXXI Aniversario de la expropiación petrolera.

Lunes, 18 de marzo de 2019

Distinguidos asistentes. Buenos días a todos.

El día de hoy 18 de marzo de 2019, se cumplen 81 años del decreto que en 1938 dio vida a la Expropiación Petrolera en nuestro país.

​Sin embargo, la historia del petróleo en México inicia prácticamente en el año de 1876, en cuanto a la exploración, consumo y distribución, que partió del Golfo de México y de los estados de Tamaulipas, Veracruz y San Luis Potosí, en donde desde los primeros años del siglo XIX, se instalaron compañías extranjeras con amplias concesiones para explotar yacimientos petroleros, provenientes principalmente, de Gran Bretaña, Holanda y Estados Unidos de América, las cuales no estaban debidamente reguladas por el Estado Mexicano, ya que no pagaban los impuestos adecuados y por el contrario presionaban por conductos gubernamentales,la eliminación de cualquier regulación y la exención de impuestos.

​Es de relevancia mencionar, que en la Constitución Mexicana de 1917, promulgada en Querétaro por Venustiano Carranza, precisamente en el artículo 27, conocido coloquialmente como: “El de la Tierra”, se estableció la restitución a la nación mexicana de los derechos de propiedad sobre el suelo y subsuelo relacionados con el petróleo, párrafo de nuestra ley máxima que sin duda tenía la intención de nulificar los derechos adquiridos por las compañías extranjeras sobre la riqueza petrolera de México.

Con la promulgación de la Ley reglamentaria del párrafo IV del referido artículo 27 constitucional, se hizo patente que las compañías extranjeras debían renovar sus concesiones, pagar los impuestos correspondientes y sujetarse a las leyes mexicanas.

La negativa de las compañías extranjeras a cumplir con la legislación mexicana, como la laboral, impidiendo la libre organización de los trabajadores en sindicatos, con el fin de alcanzar mejoras laborales, prestaciones superiores, el respeto de la jornada semanal de 40 horas, el pago de mejoras salariales, la indemnización por accidentes de trabajo, entre otras; provocó la paralización total de la industria petrolera en nuestro país.

Sin embargo, en el año de 1936, las compañías extranjeras perdieron los juicios ante la entonces Junta de Conciliación y Arbitraje, por lo que debían pagar a los trabajadores, los salarios caídos durante el tiempo que estuvieron en huelga, misma que se había suspendido por la intervención mediadora del Presidente de la República, Lázaro Cárdenas del Rio.

Fue entonces, que a las 10 de la noche del 18 de marzo de 1938, apoyado por su gabinete, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Congreso de la Unión, el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Rio, dio a conocer el decreto de expropiación de todos y cada uno de los bienes muebles e inmuebles que pertenecían a diecisiete compañías extranjeras que operaban en México.

La expropiación, fue por causa de utilidad pública, implicando el dominio absoluto del Estado Mexicano sobre todos los bienes petroleros en el territorio nacional, en aras de impedir una grave crisis en la necesidad colectiva del pueblo mexicano de poder aprovechar los yacimientos petrolíferos a favor de la Nación.

A partir del decreto, las concesiones a las compañías extranjeras quedaron sin efecto y su operación fue cancelada; por ende, al amanecer del 19 de marzo de 1938, los trabajadores petroleros tomaron posesión de las instalaciones de la compañías que fueron expropiados; el pueblo mexicano apoyó la expropiación, incluso aportó espontáneamente y de acuerdo a sus capacidades económicas, recursos para el pago de las indemnizaciones a las compañías extranjeras, constituyéndose el Fondo de Cooperación Nacional.

Lázaro Cárdenas del Rio, es reconocido durante su gobierno como un fiel defensor de la justicia y la igualdad de derechos para todo el pueblo, así como de los ideales de la revolución mexicana, un ícono que devolvió la soberanía de México para los mexicanos.

Como integrante del Poder Judicial del Estado, en mi calidad de Juez de Primera Instancia, no puedo dejar de mencionar al más alto tribunal dw nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en la época de la expropiación petrolera, presidida entonces, por el Señor Ministro Daniel V. Valencia y así como a las XXXVI y XXXVII Legislaturas del Congreso de la Unión, apoyaron esta loable decisión.

Señoras y señores, me permito concluir, compartiéndoles que, la historia no se equivoca, en el transcurso de los años se ha demostrado la importancia mundial del llamado “oro negro”; el petróleo ha sido, es y seguirá siendo sin duda, en todos los sectores, el motor que impulsa el crecimiento en las industrias de cualquier índole, permitiendo un fortalecimiento económico y social, constituyendo una de las principales riquezas de nuestro país y sin desconocer errores y excesos, es indispensable para la continuación del desarrollo de una sociedad mexicana justa y democrática.

A 81 años de su expropiación, esta se engrandece al igual que la figura de Lázaro Cárdenas del Rio, por eso a nombre de los tres poderes del Estado, la recordamos en este acto cívico, que orgullosamente los mexicanos efectuamos todos los años, con el fin de no olvidar que el petróleo de México es de los mexicanos y para los mexicanos.

Gracias.

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